La historia de esta sesión comienza en 1948, con un pequeño accidente de coche en el que se vio involucrada la joven Marilyn Monroe, y con el fotógrafo Tom Kelley, que le dio a esta un billete de cinco dólares para gasolina y una tarjeta de visita. Meses después, el 27 de mayo del 49, la actriz se presentó en el estudio del fotógrafo: no le costó convencerla para posar desnuda. Mona Monroe -así firmó el contrato de cesión de derechos de imagen- cobró por aquella sesión 45 dólares más los cinco que iba a devolver.
Las imágenes durmieron en un cajón durante algún tiempo antes de ver la luz en un calendario que no tuvo mucho éxito y que ahora es pieza de coleccionista, así como en una entrevista en Life en el 52. Finalmente, Hugh Hefner se hizo con los negativos para que Marilyn se convirtiese en la primera chica Playboy de la historia. Los casi 54.000 ejemplares de aquel primer número se vendieron en menos de tres semanas. Era diciembre de 1953.
Con solo 22 años, Marilyn Monroe posó con sensualidad y soltura sobre un improvisado -y acertadísimo- fondo rojo de terciopelo. Con el tiempo, aquella foto -en realidad se trata de una serie de seis imágenes- ayudó a la malograda actriz a encumbrarse como el mito erótico por excelencia del siglo XX.
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jueves, 6 de agosto de 2015
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